Episodio 2. RECIPROCIDAD

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RECIPROCIDAD

RESUMEN

La reciprocidad (responsiveness) originalmente fue pensada como un concepto prescriptivo al que debería tender la democracia en el largo plazo. Más recientemente con el desarrollo de la agenda de la calidad democrática pasó a ocupar un rol destacado por su deseabilidad en el desempeño al que debe orientarse una democracia (de calidad).  De esta forma, un desempeño de calidad es aquel en donde los hacedores de políticas actúan en correspondencia con las preferencias/deseos de los ciudadanos. Para la agenda de investigación sobre la calidad de la democracia, la reciprocidad sólo es posible si: 1) existen múltiples alternativas que gestionen los intereses de los grupos a los que representan 2) se eligen gobiernos fuertes 3) los aspirantes a gobernar prevén el tipo de políticas preferidas y el tipo de desempeño que los ciudadanos rechazan. Sin embargo, ¿esos asuntos son la única vía hacia la reciprocidad?

El problema fáctico de la reciprocidad radica en cómo articular/reflejar la voluntad popular en las decisiones de gobierno, en otras palabras, dar contenido concreto a uno de los ejes, sino es que el principal, de la fórmula de Gettysburg: Gobierno para pueblo.

El cumplimiento de lo anterior demarca la capacidad de respuesta política de un gobierno democrático, a través de cuatro áreas o componentes:

a) Las políticas públicas; b) la eficiencia en la provisión de servicios; c) los recursos disponibles, y d) el uso adecuado de formas simbólicas para la consecución de la credibilidad y legitimidad política ante los ciudadanos.

El populismo ofrece, en la mayoría de los casos, una visión particular para gestionar cada una de estas áreas. Desde la óptica populista la implementación de la “respuesta política” debe conducir necesariamente a un nuevo tipo de agencia (como auctor que inicia algo) alejada lo más posible de intermediaciones y encaminada a que las decisiones de quienes gobiernan estén en todo momento en estrecho vínculo con las preferencias políticas de los gobernados.

En esta emisión se dará particular énfasis a la manera en que los liderazgos y los gobiernos populistas utilizan los recursos simbólicos y discursivos en el terreno mediático para demostrar que las políticas y la provisión de recursos se formulan, implementan y evalúan no bajo el dominio de la eficiencia técnica, sino desde la base de la comunidad de intereses con los gobernados identificados con el pueblo.

La reciprocidad (responsiveness) originalmente fue pensada como un concepto prescriptivo al que debería tender la democracia en el largo plazo. Más recientemente con el desarrollo de la agenda de la calidad democrática pasó a ocupar un rol destacado por su deseabilidad en el desempeño al que debe orientarse una democracia (de calidad).  De esta forma, un desempeño de calidad es aquel en donde los hacedores de políticas actúan en correspondencia con las preferencias/deseos de los ciudadanos. Para la agenda de investigación sobre la calidad de la democracia, la reciprocidad sólo es posible si: 1) existen múltiples alternativas que gestionen los intereses de los grupos a los que representan 2) se eligen gobiernos fuertes 3) los aspirantes a gobernar prevén el tipo de políticas preferidas y el tipo de desempeño que los ciudadanos rechazan. Sin embargo, ¿esos asuntos son la única vía hacia la reciprocidad?

El problema fáctico de la reciprocidad radica en cómo articular/reflejar la voluntad popular en las decisiones de gobierno, en otras palabras, dar contenido concreto a uno de los ejes, sino es que el principal, de la fórmula de Gettysburg: Gobierno para pueblo.

El cumplimiento de lo anterior demarca la capacidad de respuesta política de un gobierno democrático, a través de cuatro áreas o componentes:

a) Las políticas públicas; b) la eficiencia en la provisión de servicios; c) los recursos disponibles, y d) el uso adecuado de formas simbólicas para la consecución de la credibilidad y legitimidad política ante los ciudadanos.

El populismo ofrece, en la mayoría de los casos, una visión particular para gestionar cada una de estas áreas. Desde la óptica populista la implementación de la “respuesta política” debe conducir necesariamente a un nuevo tipo de agencia (como auctor que inicia algo) alejada lo más posible de intermediaciones y encaminada a que las decisiones de quienes gobiernan estén en todo momento en estrecho vínculo con las preferencias políticas de los gobernados.

En esta emisión se dará particular énfasis a la manera en que los liderazgos y los gobiernos populistas utilizan los recursos simbólicos y discursivos en el terreno mediático para demostrar que las políticas y la provisión de recursos se formulan, implementan y evalúan no bajo el dominio de la eficiencia técnica, sino desde la base de la comunidad de intereses con los gobernados identificados con el pueblo.

En ciertas ocasiones los ciudadanos "abrazan" al #populismo para defender la #democracia Click To Tweet

En un contexto de democracias no consolidadas, con múltiples problemas y conflictos, el problema de la reciprocidad democrática adquiere una importancia propia que coloca nuevamente en el centro el problema de la representatividad política y también, no menos relevante, el asunto de la responsabilidad (política).

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