HUAWEI Y SU PROYECTO DE CIUDADES INTELIGENTES

Sistema de crédito social chino, dante avaro
Economía del conocimiento, inteligencia artificial, desempleo, postcapitalismo, capitalismo cognitivo, pobreza, política, ética, transformaciones democráticas

Ya es bastante conocida la Belt and Road Initiative que buscar conectar las economías de Euroasia y África a los emprendimientos propios de las estrategias comerciales chinas. Un ambicioso proyecto que las autoridades del gigante esperan concluir en 2049.

Ahora bien. Uno de los aspectos salientes de esta mega estrategia es la Ruta de la Seda digital, centrada en el continente africano, tal como había previsto, en 2017, el presidente Xi Jimping. Ejemplos icónicos de esta iniciativa son: Konza Technopolis en Kenia ―conocida como la ‘sabana del silicio’ de África―, HOPE City en Ghana, Vision City en Ruanda, Waterfall City en Sudáfrica y Eko Atlantic en Nigeria -para más información, consultar https://www.ekoatlantic.com/-.

Según informó International Data Corporation, empresa con sede en Alexandría VA, para 2016 las soluciones Smart City de Huawei ya se habían implementado en más de 60 ciudades de 20 países diferentes. Hace poco, Matt Schrader, en un artículo publicado en The Jamestown Foundation, contabilizaba, basándose en información de la propia empresa, que para el 2017 la cantidad de países ya ascendía a 40.

International Data Corporation señalaba que, durante 2016, en China se estaban desarrollando 30 proyectos de ciudades inteligentes, actividad que desplegaba una interesante cooperación entre Huawei, ZTE y el Gobierno chino para estandarizar los protocolos de lo que China entiende como ciudad inteligente.

Además, según el mismo reporte, las 100 soluciones de Huawei Safe City abarcan 30 países y sirven a más de 400 millones de personas.

Recientemente, el 3 de mayo, la Deutsche Welle publicó, bajo la firma Chiponda Chimbelu un interesante artículo que pregunta si China, en términos de infraestructura tecnológica, ya ha ganado la batalla en África. Es que, en ese continente, ya hay 10 Centros de Datos y 13 Ciudades Inteligentes en construcción, desarrolladas por el gigante asiático. Sólo en Etiopía, Nigeria, Zimbabue y Angola la inversión china alcanza a 7 mil millones de dólares.

Huawei desembarco en Kenia en 1998 y hoy tiene presencia en más de 40 países de la región. Según Laureen Fagan (Africa Times del 23 de diciembre de 2018) Huawei espera tener, para 2025, unos 40 mil millones de dispositivos inteligentes y 100 mil millones de dispositivos conectados al internet de las cosas, en todo el mundo.

Esto no sólo aumentará la potencialidad de la inteligencia artificial, sino que está construyendo un potente mercado futuro, que incluye desarrollos inmobiliarios y exportación de capital. Proyecto complejo que significa una nueva etapa y novedosos desafíos para el Gobierno chino y sus grupos corporativos.

Según la investigadora asociada al Royal Institute of International Affairs (Chatham House) Tin Hinane El Kadi las empresas chinas dominan el sector de TICs a lo largo y ancho del norte de África. Esto implica que la provisión de internet está en manos de empresas chinas, pero también lo está la vigilancia del tráfico de datos.

Así pues, cabe subrayar que la Ruta de la Seda Digital es un enorme negocio, pero también un modelo de gobernanza internacional, que China exporta ya no únicamente a débiles democracias del tercer mundo.

Como anota muy pertinentemente Matt Schrader, Huawei firmó, durante 2017, convenios de colaboración con pequeñas ciudades europeas. Por ejemplo: Valenciennes en el norte de Francia, así como Gelsenkirchen y Duisburg, en Alemania. Quizá, entre otras razones, esto haya gravitado para que la UE decidiera impedir a Huawei el desarrollo de su red 5G.

En la geopolítica global, hay que tener en cuenta lo siguiente: mientras las democracias occidentales se han olvidado de África, los chinos vieron allí una ventana de oportunidad. Allí donde occidente no ve más que un círculo perverso, ausencia de reglas transparentes, corrupción y gobiernos autoritarios que desalientan la inversión y la democracia, China avanzó sin competencia.

Esta lectura, sin dudas, es la que ha llevado a Google a abrir, recientemente, su primer laboratorio de inteligencia artificial en África, en la capital de Ghana, mientras que Microsoft lanzó sus primeros centros de datos en el continente en Sudáfrica. Así las cosas, parece que ahora la batalla contra China se traslada al continente negro.

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